viernes, 13 de marzo de 2009

Arañazos

No quedan huecos en esta oscuridad
para los equívocos sentimientos que se susurran al oído,
ni para las caricias que disfrazan los te quiero.

Escondo mi melancolía bajo las frías sabanas
que acabas arañando con tus besos.
Guardo mis mentiras para cuando las quieras escuchar,
me inundo entre tus manos, resbalo por el silencio,
y sigo perdida en el vacio de tus inexistentes sentimientos.

No hay lágrimas, no hay eternas despedidas,
no hay nada que valga la pena recordar
mas allá de lo que dura mi reflejo entre tus manos.

9 comentarios:

Mamba Negra dijo...

no se a qué te dedicas pero tendrías que ser escritora
que arte!!
yo te leería
besotes mil

Omega dijo...

Como es habitual en tus entradas haces del lenguaje común una melodía de precioso sonido y sentimentalidad.

Sigue por el blog que por lo que veo tienes dos comentaristas que esperamos tu próxima entrada.

Cuídate y sé feliz!!

Un abrazo,

Omega

javixu dijo...

A veces es mejor que los recuerdos se esfumen, y que las paredes de nuestras habitaciones se queden vacías de fotografías.
En cuestiones de amor y de la vida, nadie debe dar consejos, así que yo me abstengo, pero... me gustaría darte un consejo del que creo no me equivoco: disfruta de la vida al máximo...

1 besote

яαιηвσω ιη тнє ∂αяк dijo...

empiezo a pensar q es el sentimiento generalizado de la pesadez.. y eso q me incluyo.
hay pero que terrible sentirse asi, cuando piensas q ya no existe mas de esa historia q una vez creiste inimagible.
espero q regreses pronto, y saber que estas.

theSpiritOfswiM dijo...

para arañazos tu reflejo en mi retina

Na8 dijo...

muy lindo!.
Quiero escuchar esas mentiras!!!

яαιηвσω ιη тнє ∂αяк dijo...

ay
que triste
pero es que la melancolia es fuerte y vaya que pega, lo peor es que por mas que uno quiera estar mejor simplemente esta y como sofoca.

Ursus Andinus dijo...

Precioso.

Los recuerdos duelen, pero gracias a ellos aprendemos.
No queda sino seguir.

Un abrazo

La sonrisa de Hiperión dijo...

Cuando algo ya no merece la pena ni tan siquiera recordarlo, nos inunda una amarga esperanza, que espera que todo lo que ha de venir, por necesidad, tiene que ser mejor.

Saludos!